La Ley de Transición Energética y Cambio Climático de Euskadi, ya es una realidad.  Aprobada ayer por el Parlamento Vasco, facilitará la alineación de Euskadi con todas las normativas, políticas y planes con las que ha expresado su compromiso y adhesión, que tienen como objetivo alcanzar la neutralidad, la resiliencia y una transición justa para 2050, recogiendo el compromiso de que se realizarán los esfuerzos necesarios para adelantar el objetivo de neutralidad climática en el año 2045.

En línea con el Green Deal europeo, recoge el reto de aprovechar las oportunidades del proceso de esta transición para impulsar la competitividad a través de una transformación de la industria vasca basada en el desarrollo tecnológico e industrial, y su descarbonización.

Se trata de una ley transversal que afecta a todas las instituciones.  Las diputaciones y los municipios de más de 5.000 habitantes deberán aprobar en el marco de sus competencias, planes de clima y energía. Para ello, el Gobierno Vasco elaborará una guía de instrucciones en las que se establecerán los instrumentos, metodologías y herramientas que podrán emplearse para elaborar estos planes.

La Ley contempla, asimismo, otras políticas sectoriales y territoriales que contribuirán a la neutralidad climática como planes de reducción de emisiones, el impulso de la ECONOMÍA CIRCULAR y la descarbonización de los procesos industriales, y optimización de sumideros de carbono para incrementar y mantener su capacidad de absorción de carbono.

En base a esta norma legal, los órganos de contratación de las administraciones públicas vascas incluirán en los pliegos de sus contratos, la obligación de disponer de la huella de carbono de los productos, servicios y suministros cuya contratación se licite.

La Ley obliga, asimismo, a las instalaciones industriales a calcular su huella de carbono y elaborar un plan dirigido a minimizarla para que la misma sea cero o negativa si fuera técnica y económicamente viable.  Esta exigencia también impacta en la actividad del comercio y del turismo. Deberán realizar una reducción progresiva de la huella de carbono mediante su cálculo y la elaboración de un plan dirigido a su reducción.